FARC
communiqué, December 30, 2004
Al terminar
el año 2004, nuestro país se encuentra sumido en
una dramática encrucijada. Dos colosales corrientes se
enfrentan por definir el rumbo que debe tomar nuestra nación.
Por un lado se alinean, con notable arrogancia, todas las fuerzas
empeñadas en la instauración de un Régimen
político de carácter totalitario, que aplaste definitivamente
el menor asomo de inconformidad con sus políticas.
Por el otro,
de manera dispersa aún, levantan su clamor millones de
colombianos que aspiran a la consolidación de una Patria
verdaderamente democrática, soberana, justa y pacifica.
A la cabeza de la conspiración fascista se hallan los actuales
gobiernos de los Estados Unidos y Colombia. El primero, fiel representante
del insaciable ánimo de lucro de las grandes corporaciones
transnacionales del capital, aspira a derribar todos los obstáculos
al saqueo de nuestras riquezas naturales y a la expoliación
abierta del trabajo nacional. El segundo, agente oficioso del
imperio, encarna los intereses de los poderosos grupos de las
finanzas, la industria, el comercio y el latifundio locales, urgidos
de una severa disciplina social que les permita la acumulación
creciente de mayores riquezas. Inmensos contingentes de campesinos
sin tierra, de desempleados, de trabajadores de salario mínimo,
de obreros y empleados mal pagos, de negros, mestizos, indios
y mulatos despreciados, de mujeres cabeza de hogar, de exiliados,
de intelectuales honestos, de estudiantes sin futuro, de pensionados,
de enfermos sin atención medica, de familias sin techo,
de informales, de pequeños industriales y comerciantes,
conforman el bastión de la resistencia popular.
Su osadía
les es cobrada con el asesinato impune, la masacre, el desaparecimiento,
el destierro, la cárcel, el robo, la tortura, la extradición
y la amenaza. En su defensa y a su vanguardia alzamos invencibles
nuestras armas las FARC-EP. La confrontación armada irregular
se multiplica como nunca en el pasado y con ella los fracasos
militares del Régimen. Los monopolios de propaganda al
servicio del proyecto fascista acallan esa realidad y en cambio
fantasean un país abrazado de felicidad por la cínica
comedia de la desmovilización paramilitar, la risible reducción
de las cifras de desempleo, el rebuscado índice oficial
de crecimiento económico y las inciertas maravillas del
TLC. La inversión para la guerra asciende a 11, 8 billones
para el 2005 pese a la carencia de recursos para la inversión
social, es el anti terrorismo de Bush y Uribe: mentiras, metralla
y miedo para los pueblos. La lucha se desbordará el año
que comienza. El presidente querrá apuntalar su reelección
con el aplastamiento final de la rebeldía y para ello contar
con la creciente intervención norteamericana. Las capturas
masivas, los allanamientos y los crímenes de estado crecerán
a la par con las operaciones militares de gran envergadura. Las
fumigaciones, los bombardeos y los ametrallamientos se generalizarán.
Las privatizaciones, los despidos, el libre mercado y el aumento
de la deuda externa hundirán aún más en la
pobreza y la miseria a la inmensa mayoría de los colombianos.
La impetuosa
respuesta popular no dará espera. Las protestas, los paros,
las movilizaciones y la conflagración estremecerán
al país. Miles de colombianos ingresaran a las FARC-EP
o se organizaran bajo su dirección. Por la boca de nuestros
fusiles resonara el grito herido de los millones de ofendidos
por la violencia militar y paramilitar del Régimen. Los
combates contra el Plan Patriota y demás operaciones bélicas
en curso harán tránsito de la resistencia al asalto,
y el fascismo conocerá de lo que es capaz la conciencia
popular dispuesta a todo para detenerlo. Crecerá el volumen
de las voces que reclaman una solución política
dialogada al conflicto y tomará cuerpo un movimiento nacional
por el canje de prisioneros. Las grandes mayorías repudiarán
la impunidad y darán prueba de su indignación contra
la extradición de nacionales. A los habitantes del oriente
del país, primeras victimas del proyecto de despoblamiento
irracional que adelanta el estado con sus operaciones militares
de exterminio, al igual que al resto de compatriotas que sufren
los crueles efectos de la arremetida fascista, les estamos enviando
nuestro abrazo solidario y fraternal de año nuevo.
Dada la convivencia
escandalosa con el crimen que patrocina el presidente Uribe, resulta
difícil augurar felicidades para el inmediato futuro. No
obstante, nuestra voz de aliento brota por todos los éxitos
que podrán alcanzarse con la lucha el año que viene.
El fascismo no lograra apoderarse de Colombia. Un pueblo valeroso,
unido y decidido esta saliendo a su paso para derrotarlo. Y requiere
también de tu esfuerzo, compañero. Te esperamos.
Estado
Mayor del Bloque Oriental
Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia Ejército del Pueblo,
FARC-EP
Montañas
del oriente colombiano, 27 de diciembre de 2004
As
of July 24, 2007, this speech and all subsequent questions and
answers were available online at http://www.farcep.org/?node=2,1506,1