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Last Updated:7/10/06

"Interconexión energética, vista desde Washington," por Adam Isacson, El Espectador (Colombia), 9 de julio de 2006


Opinión Internacional
Interconexión energética, vista desde Washington

Adam Isacson *

El gobierno de los Estados Unidos no está muy preocupado por la construcción de un nuevo gasoducto entre Venezuela y Colombia. Asimismo, Washington no se quejó públicamente después de la nacionalización del sector de gas en la Bolivia de Evo Morales.

La razón es fácil: Estados Unidos no vive de importaciones del gas. Según la Asociación de Oferta del Gas Natural (Natural Gas Supply Association), Estados Unidos sólo importa 15 por ciento del gas que utiliza, casi todo de Canadá. De hecho, Estados Unidos exporta su gas a México.

Entonces el gobierno de George Bush no tendría grandes razones de quejarse por la construcción de un gasoducto entre Maracaibo y La Guajira. La mayor duda vendría de su rechazo general a cualquier iniciativa que huela a Hugo Chávez. Entonces el papel dominante de PDVSA en el gasoducto tal vez incomoda.

Además, probablemente hay decepción por esta evidencia de que Álvaro Uribe no quiere participar en el esfuerzo estadounidense de aislar a Chávez. En cambio, el presidente colombiano ha privilegiado sus intereses comerciales en vez de, como le solicitó George Bush durante su última visita a Washington, servir como “nuestro hombre en los Andes”.

Entonces lo que tiene que ver con el gas no molesta mucho en Washington. Pero si el gasoducto bajo construcción fuera un oleoducto, la reacción estadounidense sería bastante distinta, y mucha más fuerte.

Estados Unidos importa 4 millones de barriles diarios de petróleo latinoamericano, principalmente de Venezuela, Ecuador y México. Esto representa casi 30 por ciento de las importaciones estadounidenses del petróleo, y más del 20 por ciento de todo el petróleo que el país utiliza.

La estabilidad del flujo del petróleo desde América Latina sí es una fuente de preocupación en Washington. A finales de junio el Financial Times de Londres reportó sobre un informe interno del Comando Sur expresando preocupación por el crecimiento del “nacionalismo de recursos naturales” en la región. La tendencia hacia la nacionalización, dice el informe militar, puede “incrementar ineficiencias” y complicar el suministro petrolero. En marzo, una audiencia en la Cámara de Representantes expresó preocupaciones sobre disturbios en el mercado petrolero hemisférico debido a recientes tendencias políticas.

Mientras tanto, la reciente confiscación de las instalaciones de Occidental Petroleum en Ecuador enojó tanto al gobierno de Bush, que sus representantes se pararon de la mesa de negociación del Tratado de Libre Comercio. Y por el interés de Ecopetrol en invertir en esos pozos ecuatorianos, Álvaro Uribe recibió un sorpresivo regaño de Condoleezza Rice durante su visita a Washington.

Cada vez que Hugo Chávez especula sobre la posibilidad de boicotear las ventas petroleras a los Estados Unidos, el gobierno estadounidense toma nota y se preocupa. Pero para Chávez no es una opción realista parar las ventas a su principal cliente.

Venezuela, sin puerto en el Pacífico, no puede alcanzar fácilmente a los mercados alternativos asiáticos, especialmente la creciente demanda de China. Con respecto al petróleo, Hugo Chávez y George Bush se necesitan mutuamente, al menos por el momento.

Esta situación de codependencia puede romperse, sin embargo, si Colombia y Venezuela progresan hacia otro proyecto mutuo que han ido discutiendo: la construcción de un oleoducto desde Venezuela, a través de Colombia, llegando a un puerto del Pacífico colombiano.

Así Venezuela sí tendría mucho mayor acceso en la demanda asiática, y dependería mucho menos del mercado estadounidense. Con sus ventas mundiales del petróleo diversificadas por un oleducto trans-colombiano, Hugo Chávez sí podría pensar en la posibilidad de vender menos a los Estados Unidos –o boicotear completamente a los gringos–.

Entonces, si los planes para construir este oleoducto logran avanzar, podemos esperar unas fuertes presiones desde Washington para dar fin al proyecto.

* Director de Programas, Centro para las Políticas Internacionales, Washington.

As of July 10, 2006, this document was also available online at http://www.elespectador.com/historico/2006-07-09/contenido_MI-12592.htm

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